‘The Duck App’ en la final de la primera Wayra Call 2013

Gracias a ‘The Duck App‘ –uno de los proyectos que más alegrías nos está dando en el último año– he tenido la oportunidad de experimentar de primera mano qué se siente al llegar a la final de Wayra, una de las aceleradoras de startups más importantes de España.

El reto no era fácil, pero con mucho trabajo e ilusión conseguimos que ‘The Duck App‘ se colase –tras superar varios cortes– dentro de los 14 proyectos finalistas de Wayra Madrid de entre las 3.444 ideas de negocio que se presentaron en esta Wayra Call.

The Duck App‘ es un proyecto desarrollado conjuntamente entre el emprendedor Xabier Doxandabaratz y Lorem Solutions que consiste en una aplicación gratuita para dispositivos móviles iOS (iPhone) y Android que notifica al usuario cuando finalizan los cortes publicitarios del canal de televisión que esté viendo. No obstante la aplicación móvil es sólo la punta del iceberg. El verdadero punto fuerte del proyecto es la potentísima tecnología de análisis de señal que hemos desarrollado y que tiene otras muchas aplicaciones en las que ya estamos trabajando.

En la actualidad, ‘The Duck App‘ ya cuenta con más de 150.000 descargas y ha aparecido en más de 100 medios de comunicación online y offline (prensa escrita, radio, TV…).

No tuvimos la suerte de estar entre los 8 –de los 14– proyectos seleccionados por el jurado para ser apoyados por Wayra en esta edición, pero haber llegado hasta las puertas de esta aceleradora y haber tenido la oportunidad de defender nuestro proyecto ante inversores de primer nivel ha sido sin ninguna duda una experiencia enriquecedora e ilusionante que nos va a resultar de gran ayuda en el futuro.

Una instantánea de la final:

Sobre los 0,89 € de Whatsapp en Android

Whatsapp

No deja de ser curioso lo diferente que es el rasero de medir importes en función del sector. En los últimos días los usuarios de Android han montado en cólera porque Whatsapp ha decidido pasar de ofrecer su servicio de forma totalmente gratuita a cobrar una cuota anual –lo cual llevaba años avisando que iba a hacer, aunque iba postergando el momento para alegría de los usuarios que ahora les critican por su decisión.– La cantidad de la discordia, 0,89 €.

Sí, 0,89 €. La cantidad que pasaría absolutamente inadvertida si, por pereza, decidiésemos rellenar el depósito de combustible del coche en una gasolinera por no desplazarnos doscientos metros más. La cantidad que podríamos dejar como propina en cualquier restaurante o la cantidad que ni nos pararíamos a reclamar por no perder tiempo si nos hubieran cobrado mal en la cuenta de un supermercado.

¿Quién no habría pagado 0,89 € hace unos años por tener un año de “barra libre” de “SMS multimedia”? Recordemos que las capacidades de Whatsapp van mucho más allá de los 140 caracteres que permitían los ya obsoletos mensajes de texto.

Señores, las cosas no son gratis y mantener la infrastructura de servidores que necesita un servicio como el de Whatsapp cuesta mucho dinero. Whatsapp es una aplicación que no incluye publicidad y que –salvo algunos aspectos mejorables en términos de seguridad– funciona razonablemente bien. Es obvio que la continuidad del servicio pasa porque sea monetizado de alguna forma, y lo mismo ocurrirá con las otras aplicaciones que hoy son gratuitas y que ahora intentan arañar cuota de mercado a Whatsapp de forma oportunista.

Quizá no sea lo más popular, pero es necesario que los usuarios entiendan que desarrollar y mantener aplicaciones de calidad tiene un coste importante para las empresas que proporcionan el servicio y que, si verdaderamente se les saca partido, merece la pena pagar los pequeños importes que se solicitan como contrapartida.

No olvidemos que sin las apps la funcionalidad de nuestros smartphones no sería muy diferente de la que tenían los teléfonos móviles de finales de los años 90. Algo así como tener un Ferrari en un mundo sin gasolina.

Y vosotros… ¿Cuántos sois en la empresa?

Cuando una startup opta a proyectos de importante envergadura suele ocurrir con cierta frecuencia que el cliente potencial plantea en algún momento de la negociación la pregunta que da título a este post: “y vosotros… ¿Cuántos sois en la empresa?”. Como si el hecho de contar con una plantilla con centenares de trabajadores transmitiera un plus de garantía.

Por mi experiencia, suele ser justo al revés. El equipo de una startup normalmente está mucho más comprometido con su trabajo y sus proyectos que los empleados de una gran empresa. Quizá como consecuencia de vivir tanto los éxitos como los fracasos de una forma mucho más cercana.

En ocasiones ocurre, además, que grandes empresas subcontratan proyectos completos a startups, lo cual hace que el cliente perciba el mismo valor pero a un precio significativamente más elevado, por las tareas de intermediación.

El vídeo que acompaña este post es bastante ilustrativo de esta idea: la calidad y el potencial del equipo no es directamente proporcional al número de personas que forman parte de la empresa, sino que muy a menudo se da la situación opuesta.

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